Llevo pintándolo todo desde que tengo uso de razón. De pequeño no dejaba una pared, mesa o papel limpio, y hoy en día he convertido ese "vandalismo infantil" en mi profesión y forma de vida. Estudié Publicidad, pero la verdadera escuela la encontré ahí fuera, en el barro. Actualmente me dedico a reventar las artes gráficas en todas sus formas: desde el diseño y la ilustración más salvaje con, a veces, no un aspecto tan agresivo pero que si miras el mensaje te cagas hasta el tatuaje tradicional más guapo.
Si buscas un diseño sacado de una plantilla aburrida de internet, te has equivocado de puerta. Lo mío es la exclusividad, la originalidad radical y el trabajo que te vuela la cabeza.
Mi movida y mis reglas:
- Cero referencias, 100% cerebro: Me da alergia fusilar el trabajo de otros o pasarme el día buscando ideas en Pinterest. Yo rebusco en mi propia cabeza hasta dar con algo único. Lo que sale de aquí no lo vas a ver repetido en ningún otro lado.
- Soy daltónico y qué: Mi superpoder: Sí, mis ojos ven el mundo a su puta bola y eso hace que mi trabajo sea irrepetible. Lejos de ser un problema, es una virtud y lo que hace que cada trabajo sea una pieza única. Hago combinaciones de color inesperadas y con una personalidad salvaje que un ojo normal jamás se atrevería a cruzar. No quiero esas gafas de daltónicos, no las necesito.
- Espíritu underground: Mi motor creativo se enciende con el ruido de la calle, que es donde está la acción de verdad. Mis trabajos tienen el ADN de la calle y están fuertemente salpicados por la rabia del metal, el punk y el rap. Si no tiene actitud, no me interesa. No sé trabajar a medio gas. A cada proyecto, a cada ilustración y a cada línea de tinta le echo absolutamente todo lo que tengo en el pecho hasta sudar sangre.
Si tienes una idea loca, quieres un tatuaje con identidad propia o necesitas un diseño con dos cojones que rompa moldes, deja de buscar.
¡Escríbeme y que empiece el caos!
salu2
